By César Aira

Dos lúcidos y locuaces ensayos que abordan el proceso de creación artística en el campo de los angeles literatura y de las artes visuales, así como el lenguaje que se esconde detrás de las piezas de museo.

Los dos ensayos que integran este volumen fueron escritos con una década de diferencia. Sobre el arte contemporáneo es los angeles alocución con l. a. que César Aira inauguró el congreso Artescritura, que tuvo lugar en Madrid en 2010 y que se proponía como objetivo superar l. a. brecha que separa a escritores y a artistas visuales. En l. a. Habana, en cambio, parte de un recorrido por los angeles casa museo del escritor Lezama Lima, realizado durante una visita a Cuba en el año 2000, y desemboca en una crónica del viaje por los museos de l. a. ciudad y los objetos que allí se exponen.

Estos dos imponentes textos de uno de los autores clave de las letras hispanas vuelven a incidir en algunos de los temas predilectos de Aira: l. a. relación entre arte y literatura, el proceso de creación, el arte de lo incompleto y, en definitiva, los angeles veracidad de l. a. escritura.

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Al no estarlo, simplemente no lo veía. Su atención se encendería en su debido momento, y mientras tanto no había simulacro de atención, ni buenos modales, ni curiosidad. Él insistía, y lo más possible es que siguiera insistiendo esas dos semanas. Es cierto que no tenía otra cosa que hacer, pero aun así resultaba desalentador. Es raro; uno piensa que en el mundo de los angeles Naturaleza todo está mágicamente coordinado. En este caso, el cuidador humano sabía más que el interesado. Y el pavo lo hacía en serio, no por deporte. Todo el operativo tenía por su parte una seriedad mortal, que los angeles indiferencia de ella volvía ridícula. Visto el macho de frente, de los angeles base del gran abanico salía el pecho y el cuello y los angeles cabeza, de un plumón azul fosforescente que brillaba. Otro temblor. El ruido parecía provenir de un poor aparato vibrador. period una especie de monstruo. Quería fascinar, pero el mensaje se perdía en el vacío. Una metáfora adecuada sería l. a. de una pantalla enviando un mensaje de ondas de radio a una estrella, sin saber que esa estrella se había extinguido millones de años atrás, y el mensaje se perdía no en el espacio sino en el tiempo: el desfasaje aquí no period de millones de años sino de dos semanas, pero aunque hubiera sido de dos segundos habría sido lo mismo. En realidad, el dimorfismo sexual de por sí opera con el tiempo, el de los angeles evolución. Mis vecinos habían seguido hablando, y el cuidador decía �El año pasado puso cuatro huevos». El otro comentó algo admirativo, como si cuatro fuera mucho, y seguramente lo period. Cuatro pavos reales debían de equivaler a un capital. Pero l. a. historia de los cuatro huevos period triste: �Dos los robaron, uno se nos rompió, y uno se malogró». Después de admirar un rato más las inútiles maniobras del macho, agregó: �Vamos a ver qué pasa este año». Me fui, acordándome de los angeles frase de Perón: �Me llevo en las retinas l. a. imagen más maravillosa…». Se refería al pueblo, y a su propia muerte inminente. Ahí también había un desfase: sus dieciocho años de exilio, las reivindicaciones postergadas, los angeles Historia, que nunca coincide consigo misma. El pueblo por su parte se llevaba los angeles imagen de Perón, l. a. miniatura, hasta su propia muerte como sujeto revolucionario, tras l. a. cual los angeles miniatura quedaría como memento. Me imaginaba un pueblo de pavos reales reunidos en los angeles Plaza de Mayo, todos enfocando sus ojos de pluma al balcón, y el zumbido. 7 Todo lo anterior tenía lugar durante las horas del día. Las de los angeles noche estuvieron dominadas para mí por dos personajes que resumían por los angeles negativa las visiones que me habían deparado los paseos por los angeles Habana. El primero period l. a. ascensorista ciega de un neighborhood nocturno. Conducía con pericia (la poca que exige el oficio) el ascensor, que no tenía luz. Yo nunca había subido o bajado en un ascensor a oscuras. No pregunté, nadie preguntó, por qué iba a oscuras. l. a. ceguera daba a priori una especie de explicación. Quizás se había quemado l. a. bombita, y como ella no había notado los angeles diferencia no se lo dijo a los encargados de mantenimiento, y quedó así.

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